En la siguiente exposición vamos a confrontar dos formas distintas sobre la concepción del ejercicio del poder, de la formas de gobierno, que se dieron a lo largo de los siglos V y IV a. C en la Antigua Grecia: Oligarquía y Democracia. El gobierno de “unos pocos” frente al gobierno del “demos” (pueblo). Intentaremos comprender, a través de los pensamientos y actuaciones de los contemporáneos de la época, el significado teórico de ambos sistemas, sus debilidades y sus fortalezas, así como analizar el resultado de su puesta en práctica. A través de las tensiones generadas, tanto internas como externas, podremos comprender mejor las consecuencias de la aplicación de estas bases teóricas, así como la repercusión que tuvieron en el devenir histórico del Peloponeso.
Una aproximación etimológica.
El lenguaje, como la mayoría de las veces, es bastante esclarecedor: oligoi (pocos), -arquía de Arché (poder): Oligarquía sería por tanto el gobierno (poder) de unos pocos. Por otro lado, vemos que democracia se compone de Demos (pueblo), y -cracia, que proviene de Cratos, soberanía. Sería pues la soberanía, el poder del pueblo. ¿Por qué no se llama demarquia, poder del pueblo? Debrunner explica que se trata de conceptos distintos, la soberanía tendría que ver con un concepto construido, acordado, mientras que el poder tendría que ver con el concepto de Physis, la ley natural que en este caso sería la ley del más poderoso.
Las palabras oligarquía y democracia no se comienzan a usar hasta el s V. Hasta mediados de siglo, para denominar el sistema de gobierno Ateniense, se aplicaron, con Solon, el concepto de Eunomia1, (equilibrio), y posteriormente con Clístenes, el de Isonomía2, entendida esta última como igualdad ante la ley (isos + nomos) En la época de Clístenes, cuando los historiadores actuales consideran que comienza la “verdadera” democracia ateniense, todavía no existían los términos oligarquía y democracia, ya que surgen a partir de la experiencia política de Atenas. Esto nos lleva a comprobar la novedad del sistema resultante de las reformas clisténicas: no puede existir un nombre para un concepto que era totalmente original, en el que el poder de decisión último estaba en la Asamblea de todos los ciudadanos. (Mientras que en el sistema oligarca espartano la asamblea ni siquiera votaba)
Una aproximación a sus bases ideológicas.
Una vez que la forma de gobierno se fue asentando, comenzó a contraponerse el término oligarquía al de democracia. Esto ocurre porque ni eunomía ni isonomía hablan del ejercicio del poder, de la soberanía, cosa que si incluye el término democracia y su contrario oligarquía. Isonomía y Eunomía corresponden a otras experiencias históricas que, en mi opinión, la propia democracia incluye entre sus valores.
Un principio fundamental en el que se basa cualquier sistema democrático es el de Nomos, termino muy antiguo, anterior a Clístenes. Se podría interpretar como Sistema Legal, Norma… pero poco a poco comenzó a significar Ley Positiva, Ley Convencional…Esta idea hace que surja una tensión entre el Nomos, lo acordado, y lo que es dado, la Phycis.
Resumiendo, podríamos decir que las principales características de la democracia en contraposición a la oligarquía son:
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Aparentemente no hay estado, ya que no hay separación entre sociedad civil y estado. Es el demos quien toma sus propias decisiones, todas, sin “elegir” a nadie para que las haga por él. Es pues, una democracia participativa y no representativa. El estado será el Demos, sus Instituciones y Magistraturas, cuyos miembros se van rotando por sorteo.
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Propicia la participación de todos los ciudadanos mediante los mencionados sorteos y los Sueldos (Misthos). Ni que decir tiene que esto es impensable en una oligarquía, donde los capacitados para gobernar serían unos pocos, “los mejores” (definitivamente los que más poder tengan)
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Persecución de todo abuso de poder:
Euthynai,
Graphai,
Eisangelía,
Ostracismo…Existían multitud de procesos para el control del poder. En la oligarquía Espartana, si que se observan la tendencia a
“desbancar” al que destaca (Brásidas, Pausanías…) pero simplemente con la intención de evitar la aparición de la figura del tirano. Para no perder “su” poder. (el de los oligarcas)
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Intención de integrar a todos los grupos sociales y económicos de ciudadanos. Esto, por supuesto, tampoco se daba en ninguna oligarquía.
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Una característica fundamental es la división entre iniciativa de cualquier acto y la toma de la decisión generada por esa iniciativa.
Una de las principales críticas que recibe la democracia es que no es el gobierno de todos, si no el de unos sobre otros, que a fin de de cuentas podría llegar a ser similar a una tiranía. En los inicios del s V se valoraba el acuerdo, se repudiaban las corrientes políticas. El ideal era: problema-discusión-acuerdo. Por eso comenzó a valorarse tanto la retórica: había que convencer al demos. Pero, a pesar de que este ideal problema-discusión-acuerdo, es a todas luces utópico, ya que casi siempre habrá un “bando”4 disconforme con las decisiones. Las críticas a la democracia como sistema tiránico no tienen razón de ser: Los oligarcas también son parte integrante
del demos, son Ho boulomenos, disponen de la Isegoría, de la posibilidad de recurrir decisiones, de acusar de Eisangelía, de convencer al demos…Por tanto, se observa que la democracia es ante todo participativa. El problema fundamental será que los intereses de la oligarquía rara vez coincidirán con los del demos.
Una vez explicados estos fundamentos, que de una manera un tanto reduccionista podemos resumir en gobierno de unos pocos vs. gobierno de todos, pasaremos a analizar brevemente las consecuencias de su aplicación práctica tanto a nivel interno de ciudad como en el escenario internacional que se dio antes y durante La guerra del Peloponeso.´
La democracia en Atenas. Los oligarcas de Atenas
En cuanto a la aplicación del sistema democrático en Atenas, sabemos que se implantó de manera gradual. Puede que al principio, con Clístenes, incluso de manera involuntaria. Pero una vez que el sistema se asentó, fue ganando en complejidad y sobre todo, fue adquiriendo experiencia, convirtiéndose en un plan preconcebido que irá aprendiendo de sus aciertos y errores: los poderes que tenía el Areópago pasan a la asamblea, se extienden los misthos…. Todo esto irá produciendo malestar en sectores oligarcas que aparecen ya de manera temprana en algunas fuentes, como demuestra la petición de ayuda a Esparta registrada en el 457, que podría venir de un sector oligarca. Posteriormente, esta presión se vería incrementada con las persecuciones al entorno de Pericles. Hay discusión en cuanto a la fecha en que se ubicaría este acoso, oscilan entre el 447 y el 430. Personalmente me inclino más por la segunda, no solo porque hay más testimonios que así lo indican, si no también por el contexto internacional de supremacía favorable a Atenas que se da durante el periodo de la Pentecontecia. Al principio la hegemonía le es atribuida a Atenas por dejación de Esparta, poco a poco el poder de Atenas se va incrementando lo que hace que Esparta reaccione, por miedo. Conforme se acerca el principio de la Guerra del Peloponeso, y sobre todo tras el comienzo de esta, es cuando la ruptura entre el Demo y los Oligarcas se hace más patente. La oligarquía Ateniense se vería reforzada por el apoyo (y el dinero) de Esparta, que recordemos, contaba también con la “colaboración” de los Medos.
La Arché Ateniense
Como hemos comentado, alrededor del 460, Esparta cede la posición de hegemon a Atenas, que va conformando su primera Liga Naval. Lo que comenzó como una alianza para defenderse del peligro Medo, terminó siendo una Symmachía: alianza no solo defensiva, si no de ataque. Como dice Tucídides, se convirtió en un imperio puro y duro. (ARCHÉ). No entraremos a valorar ahora en profundidad esta evolución de la Alianza. Simplemente recordar que Tucídides, en su introducción a la guerra del Peloponeso, dice que el crecimiento de este Imperio Ateniense, el miedo que esto produce en Esparta, es el verdadero motivo, la causa profunda de la Stasis y del posterior conflicto entre Atenas y Esparta. A esto causa profunda añadiría yo una más: la postura común de los oligarcas de toda Grecia y el Asia Menor contra el sistema democrático.
Reacción oligarca y fracaso temporal de la democracia.
El fracaso temporal de la democracia a finales del s V, creo que tiene mucho que ver con que el enemigo real de Atenas no es Esparta, sino los Oligarcas de todo el Peloponeso y el Egeo. Esto supone que además de pelear con Esparta y sus aliadas (todas bajo dominio de sus respectivas oligarquías), tiene que pelear también con la oligarquía ateniense y la de sus ciudades aliadas. Si a esto le sumamos la omnipresencia del Medo, que no veía con buenos ojos la expansión de la talasocracia ateniense, nos encontramos con que el mantenimiento de la democracia en Atenas parece una empresa bastante complicada.
Por eso, y a pesar de que la postura de Atenas fuera desproporcionada, me inclino a pensar, como Ste. Croix, que acciones como las llevadas a cabo en Mitilene o en Melos fueron un mecanismo de defensa ante los ataques de las oligarquías locales alentados por Esparta, pero que llevó a Atenas a desmedidas demostraciones de fuerza que con el tiempo fueron contraproducentes para su propio interés. Y es que como la historia se ha encargado de demostrar, a nadie le gustan los misioneros con bayonetas.
Otra pregunta que nos podemos plantear es si este abandono de las ideas sobre el nomos, las ideas del acuerdo, de la igualdad que se da en Atenas tras la muerte de Pericles, y que son sustituidas cada vez de manera más abrumadora por la idea de la ley del más fuerte tiene que ver también con este fracaso democrático de fin de siglo. La cuestión a valorar es QUIEN o QUÉ provocó este abandono: ¿la prepotencia de la Arché ateniense? ¿O fueron los propios oligarcas que aprendieron a utilizar los mecanismos del sistema democrático en su propio beneficio? ¿o los ataques de las oligarquías
de las distintas ciudades los que obligaron a Atenas a mantener unas posiciones tan duras? Personalmente, pienso que pudieron darse los tres aspectos de manera sincrónica y además retroalimentarse unos a otros, pero también me atrevería a pensar que algunos se darían en unos en mayor medida que otros, sobre todo los ya comentados antes sobre los ataques de las oligarquías locales.
Hubo una cierta decadencia de estos valores igualitarios tras la muerte de Pericles, cuando surgieron una serie de personajes como Alcibíades, que recuerdan a los tiranos de segunda generación, preocupados solo por su interés. Pero es cierto que ya antes se había dado una reacción oligárquica en la propia Atenas, que tuvo su reflejo en la ya mencionada persecución al entorno de Pericles. Esta situación se vería acelerada tras la paz de Níceas del 421, y entraría en su recta final a partir del 415. Durante el 413 Atenas es sitiada, la estasis es ya patente en Atenas y en el 411 se produce un golpe de estado oligarca: será el gobierno de los 400. El establecimiento de este régimen, que quiso hacerse pasar por una democracia más moderada, nos permite ver que sus mecanismos para mantenerse en el poder, no eran, ni mucho menos, más suaves que los de la Arché Ateniense: campaña de terror contra el adversario político.
Como ya conocemos, la democracia caerá dos veces, la ya comentada el 411 y en el 403, pero las dos veces será capaz de levantarse, y sobre todo tras la segunda, de aprender de sus propios errores para establecer nuevos mecanismos que la hagan más sólido a los envites del enemigo, llámese oligarquía, políticos sin escrúpulos…En definitiva, a convertirse en un sistema capaz de hacer que los más fuertes, los más ricos, tengan que conseguir el beneplácito del pueblo.
No quiero terminar sin resaltar otro aspecto que me ha llamado bastante la atención, y que creo que ayuda a reflejar la voluntad integradora de la democracia ateniense frente a la voluntad de exclusión de la oligarquía. Tanto en el 411 como el 404, cuando los oligarcas se hacen con el poder, llevan a cabo una política ya no solo de represión contra el demos, si no también de exterminio. Esto contrasta sobre todo con la política de reconciliación llevada a cabo por el Demos tras el gobierno de los 30 tiranos, en el 403.
3 Cabe una interpretación distinta: “distribución igual” (to nomon + nemesthai)
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